La epilepsia (del latín epilepsĭa, y este del griego ἐπιληψία, intercepción) es una enfermedad crónica caracterizada por uno o varios trastornos neurológicos que deja una predisposición en el encéfalo para generar crisis recurrentes, que suelen dar lugar a consecuencias neurobiológicas, cognitivas y psicológicas.
Una convulsión o crisis epiléptica o comicial es un evento súbito y de corta duración, caracterizado por una anormal y excesiva o bien sincrónica actividad neuronal en el cerebro. Las crisis epilépticas suelen ser transitorias, con o sin disminución del nivel de consciencia, movimientos convulsivos y otras manifestaciones clínicas.
Su origen puede ser debido a diferentes causas, por ejemplo por traumatismos craneales, pero esencialmente se considera de origen genético, cuando no es causada por la anteriores se llama epilepsia de origen ideopático.
La cirugía tiene por objeto eliminar las crisis o al menos disminuir la frecuencia de las mismas, lo suficiente para obtener cierto beneficio, mejorar la calidad de vida de los pacientes y permitir una mejor adaptación psicosocial y profesional.
La cirugia de la epilepsia pretende mejorar la calidad de vida del paciente. Está indicada en pacientes que no responden bien a los fármacos y cuya calidad de vida se ve afectada por las crisis.
Un 80% de los enfermos con epilepsia se mantiene libre de crisis con los fármacos. El otro 20% restante padecen lo que se denomina epilepsia fármacorresistente.
Un 80% de los enfermos con epilepsia se mantiene libre de crisis con los fármacos. El otro 20% restante padecen lo que se denomina epilepsia fármacorresistente.
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